De Venezuela a Argentina y España. Ingeniera de día, maquilladora de corazón. Esta es mi historia — y quizá también un poco la tuya.
Celi, desde Valencia
Soy venezolana. Emigré a Argentina, donde durante 4 años ejercí mi carrera como Ingeniera en Telecomunicaciones y, en paralelo, me formé como maquilladora profesional — porque el maquillaje nunca fue solo un hobby, era algo que vivía en mí.
Luego vino España. Cada etapa volcada en sacar adelante mi hogar junto a mi esposo. Construyendo desde cero, una vez más. Y en ese camino, sin darme cuenta, me fui dejando para después.
Hubo una época en que mi único espacio era la ducha. Esos minutos frente al espejo, maquillándome para ir a trabajar, eran el único momento del día en que podía mirarme de verdad — ver mi propia mirada, esa que se había ido perdiendo entre la supervivencia, entre sacar adelante a mi familia, entre cumplir con todo y con todos.
El resto del día era para el mundo. Esos minutos eran míos.
Tardé en entender algo que hoy sé con certeza: el sacrificio no es dejarte para después. Al contrario — eres un pilar de tu hogar. Y los pilares necesitan estar sanos, bien plantados, para poder sostener y proteger a los suyos.
Cuando llegué a España, algo empezó a cambiar. Me volví más consciente de ese espacio frente al espejo. Empecé a dármelo de verdad — primero con el maquillaje, luego con mi salud física, luego con mi salud mental. Poco a poco, fui volviendo a mí.
Fue en un viaje con amigas donde terminé de decidirlo. Esa noche, entre risas, terminé maquillándolas una por una. Sus miradas cambiaron. Sus sonrisas se encendieron. Y entendí lo que llevaba años sintiendo sin saber nombrarlo: el maquillaje cambia miradas. Y cuando una mirada cambia, cambia el amor propio que hay detrás de ella.
Mi propósito no era solo maquillar. Era hacer que otras mujeres volvieran a brillar.
Hoy acompaño a mujeres a tener esa conversación consigo mismas frente al espejo. Con honestidad, con herramientas reales, con maquillaje que sostiene, no que esconde.
Los principios que sostienen cada sesión de Celixir.
Es presencia, identidad y confianza. La primera conversación del día contigo misma.
No necesitas comprar antes. Trabajamos con tu realidad, tu neceser y tu vida.
No busco que te veas como otra. Te acompaño a encontrar tu propia forma de brillar.
Cuidarte no es egoísmo. Es lo que te permite sostener y proteger a los tuyos.
Elige cómo quieres empezar. Yo te acompaño en el camino.
CELIXIR.